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Label Factory apuesta clara por la internacionalización a partir del 2017

El fabricante de maquinaria de etiquetado destaca por disponer de la gama más completa del mercado de equipos de alta velocidad y fiabilidad

Label Factory, empresa bizkaina, radicada en Boroa, Amorebieta, se dedica a la fabricación de una completa gama de equipos punteros para realizar las labores de etiquetado. “A partir del año que viene -señala José María Lambea, promotor del proyecto- empezaremos a abordar con más intensidad nuestras actividades dirigidas a la internacionalización, ya que hasta ahora hemos tenido que dedicar más tiempo a las tareas de creación e implantación de la fábrica“.

El proyecto de creación de Label Factory comenzó a rodar hace cinco años de la mano de dos emprendedores con experiencia en el mundo de la maquinaria de etiquetado de última generación; un sector que estaba logrando desenvolverse con notable grado de éxito en las circunstancias adversas de la crisis económica. Desde el comienzo, los planes de negocio de la empresa han contemplado la orientación de la producción tanto al interior como a los mercados internacionales, principalmente los del norte de Europa y Latinoamérica. No obstante, la dirección de la compañía no ha podido plantearse hasta ahora acometer con intensidad la distribución de su maquinaria en el exterior por los requerimientos referentes al montaje de la fábrica y a la formación del personal, tan específica que requiere varios años de aprendizaje. “Hasta ahora hemos acometido parcialmente el tema de la internacionalización porque no puedes salir de lleno al exterior si no tienes plenamente garantizado que todas las máquinas van a salir bien, ya que no puedes empezar fallando a ningún cliente“, precisa Lambea.

label-2La puesta en marcha de una empresa como la nuestra -prosigue-, además de presentar dificultades financieras, resulta de gran complejidad en los aspectos relativos a la formación del personal y a la optimización del proceso de fabricación“. La mayor parte de los competidores del sector se encuentran en Madrid y Barcelona y, en consecuencia, aquí no hay personal formado en las diferentes tecnologías involucradas en la fabricación de un equipo o en la tecnología de identificación, codificación y trazabilidad. “Estamos dando la oportunidad a jóvenes de FP que salen de las escuelas especializados en mecánica, electricidad o robótica, pero que no conocen todas las tecnologías que necesitamos. Nuestras máquinas combinan neumática, electrónica, electricidad, software, programación,…… por lo que formar al personal en tantas disciplinas y evitar los lógicos errores iniciales de fabricación es complejo y lleva mucho tiempo“.

Perspectivas de crecimiento

Los equipos de etiquetado automático desarrollados por la Label Factory están teniendo una buena acogida en el mercado, sobre todo entre empresas de grandes volúmenes de fabricación y con altas velocidades de etiquetado como embotelladoras y compañías de alimentación, que suponen cerca del 70% de sus clientes. También han sido bien recibidos los equipos destinados a líneas de fabricación de altas prestaciones que permanecen trabajando las 24 horas del día. Los responsables de Label Factory esperan que la alta calidad y precisión de sus equipos sirva para afianzar el crecimiento de la compañía. “La recuperación de la situación económica y del consumo, nos ayudarán a crecer en los próximos años, tenemos ofertados proyectos que así lo confirman.”

Ayudas al emprendimiento

El proyecto empresarial de Label Factory ha obtenido en Euskadi el apoyo de distintas entidades públicas y privadas que han supuesto un importante revulsivo para sus promotores. Tanto Seed Capital Bizkaia, como Beaz y Spri, por parte pública, como entidades bancarias, por parte privada, lo han respaldado. “En el País Vasco -destaca José María Lambea- tenemos un buen ecosistema de ayudas, bastante desarrollado desde hace muchos años, que acumula gran experiencia y que, más allá de los apoyos económicos que ofrece, que tienen su importancia, lo que más valoramos de él es el soporte de validación externa que aporta al proyecto empresarial y el consiguiente apoyo psicológico, emocional, que confiere a sus promotores. Pasar los sucesivos controles de esas entidades y el hecho de que hayan confiado plenamente en nuestra forma de trabajar, (cuando nos han prestado dinero y las estadísticas dicen que tres de cada cuatro empresas que se crean en este país se cierran antes de cumplir tres años), nos ha aportado un ánimo decisivo para sacar el proyecto adelante“.